Enseño ChakraDiaGnosis® desde hace ya 30 años, sin interrupción, principalmente en España y, más recientemente, en Francia.
Pero si busco dónde empezó verdaderamente esta historia, diría: desde muy pequeña.
Muy joven, observaba a los adultos y sus relaciones con mucha incomprensión. Veía los malentendidos, el egoísmo, la agresividad, a veces la violencia — hacia los demás y hacia uno mismo — y una pregunta volvía sin cesar:
¿Dónde está el Amor en todo esto?
Se empleaba mucho esa palabra. Sin embargo, no siempre encontraba en los comportamientos lo que se suponía que significaba.
Y esa pregunta de niña sigue siendo profundamente actual: hablamos mucho de amor, pero a veces hay todo un camino entre hablar de Amor, amar y vivir verdaderamente desde el Amor que somos.
En medio de ese teatro humano que comprendía mal, ya estaba presente la cuestión de cómo vivir, cuál podía ser mi lugar y qué hacer con el dolor que sentía ante la falta de Amor.
A los siete años, mi hermana y yo fuimos atropelladas por un coche. Viví entonces una experiencia muy particular: me percibía presente en casa mientras mi cuerpo estaba en el hospital.
Veía a mis padres llorar e intentaba decirles: «Estoy aquí». Pero nadie me oía.
Después sentí como el tirón repentino de una goma elástica y me encontré de nuevo en mi cuerpo. Cuando intenté hablar de ello, comprendí enseguida que era mejor callarme.
Esa experiencia no aportó respuestas hechas. Más bien abrió en mí una percepción que ya no me abandonaría: quizá la realidad humana no se limitaba a lo que podíamos ver o explicar de inmediato.
En medio de un profundo desconcierto interior, había también alegrías muy sencillas, y la Vida seguía trayéndome toda clase de experiencias, tanto en lo cotidiano como en estados profundos de conexión. Cada una añadía a su manera una pieza al rompecabezas de lo que somos realmente.
La vida familiar, escolar, profesional, relacional o espiritual, así como encuentros muy hermosos, alimentaban poco a poco esa especie de «base de datos interior» a partir de la cual intentaba comprender al ser humano, la vida y lo que nos une, pero también, y sobre todo, descubrir cómo ser plenamente el ser humano y la mujer que soy, y encarnar cada vez más quién soy en todas mis dimensiones.
Muy joven, fui también naturalmente hacia la meditación: contemplando el horizonte, concentrándome en mi respiración, rezando con mis propias palabras o simplemente dejándome llevar hacia una paz profunda.
Allí, algo se volvía sencillo.
Meditar era ya esa sensación profunda: «Estoy en CASA». Una experiencia que sigue acompañándome: ir allí a recargarme, recobrar fuerzas y continuar viviendo plenamente, independientemente de lo que ocurra a mi alrededor.
Y una pregunta seguía acompañándome:
¿Por qué nos complicamos tanto la vida, las relaciones y el Amor?
Más tarde, la vida me llevó a España cuando prácticamente no entendía el español.
Esa dificultad se convirtió en una verdadera escuela.
Al pasar de una lengua a otra, empecé a acercar las palabras, sus raíces, sus sonoridades, sus construcciones. Algunas parecían iluminarse mutuamente.
Pero sobre todo, no dominar la lengua me obligó a desarrollar otra cosa: escuchar más allá de las palabras. Observar. Sentir. Vincular.
Con la perspectiva del tiempo, reconozco ya ahí algunos de los hilos que iban a volverse esenciales en ChakraDiaGnosis®.
Dos experiencias determinantes se encontraron entonces.
Yo profundizaba en la meditación budista. En un momento de ese recorrido, un Gueshe — maestro espiritual budista — me aconsejó hacer sola un retiro en un centro de las Alpujarras, en España, sin ver a nadie, siguiendo cada día las distintas etapas de una enseñanza del Lojong, el entrenamiento de la mente.
Al tercer día, la experiencia tomó una dimensión totalmente inesperada.
Tuve acceso a una comprensión global de aquello que, hasta entonces, intentaba encontrar reuniendo fragmentos: la razón de nuestras vidas, el funcionamiento del ego, las relaciones, los vínculos entre pasado, presente y futuro, y la manera en que distintas dimensiones de nuestra existencia se articulan entre sí.
En el corazón de esa experiencia, percibí Seres de Luz que me transmitían claramente:
«Estás lista para bajar este Conocimiento-Luz.»
Por esa misma época, aprendía a calcular una carta energética basada en los principios de la Medicina Tradicional China.
El último día de esa formación, el cálculo se nos presentó en la pizarra, escrito con tiza. Al mirarlo, viví como un destello en mi cabeza, una activación repentina y extremadamente intensa.
Una comprensión se imponía: ese cálculo podía ir mucho más lejos.
A lo largo de las meditaciones, los chakras y los meridianos revelaban poco a poco su lenguaje. Aparecían informaciones, correspondencias y códigos. Pero aún había que comprenderlos, organizarlos y, sobre todo, verificarlos.
Una indicación interior me había sido dada con toda claridad:
«No leas nada y ya verás.»
Así que experimenté.
Calculaba numerosas cartas energéticas y las disponía unas junto a otras, hasta cubrir el suelo de mi pequeño comedor. Las agrupaba por semejanzas y diferencias, observaba lo que se repetía, lo que variaba, lo que se confirmaba.
Así se desarrolló un trabajo empírico de observación, comparación y verificación, en paralelo a lo que se recibía en meditación.
Durante tres años, dos procesos se desarrollaron en paralelo. Por un lado, calculé, recogí datos, comparé, relacioné, verifiqué y estructuré la lectura de las cartas energéticas. Por otro, recibí y di forma, a lo largo de las meditaciones, a las meditaciones codificadas que seguimos utilizando hoy tal como fueron transmitidas.
Poco a poco, los códigos encontraron su lugar y los dos caminos se unieron: el Conocimiento-Luz y la Lectura de Perfil o carta energética.
Lo que había sido recibido debía volverse comprensible, estructurado y transmisible.
En 1996, tras esos tres primeros años de investigación y de puesta en forma, di mis primeros talleres, y desde entonces la transmisión no se ha interrumpido nunca. Fue entonces un verdadero salto al vacío. La transmisión empezaba, pero mi propio camino de encarnación continuaba.
Me hicieron falta unos siete años en total desde el comienzo de esa experiencia para integrar plenamente este conocimiento, seguir confrontándolo con la realidad y adquirir la soltura necesaria para transmitirlo, sin nadie que me mostrara el camino, con mis miedos, mis inseguridades y mis incertidumbres.
De ese encuentro entre recepción, experimentación y transmisión nació ChakraDiaGnosis®.
Desde entonces, la aventura no ha cesado nunca.
ChakraDiaGnosis® ha seguido precisándose y profundizándose a través de las meditaciones codificadas, las lecturas de perfiles, la enseñanza y, sobre todo, su confrontación con la vida real.
Porque un conocimiento solo tiene sentido, para mí, si puede experimentarse, verificarse y vivirse a diario.
No pido, pues, a los alumnos que crean lo que enseño. Les invito a mirar, experimentar y verificar por sí mismos lo que es justo.
Y probablemente es eso lo que sigue asombrándome más: ver en qué puede convertirse cada persona cuando deja de luchar contra su propia naturaleza y empieza verdaderamente a habitarla.
He visto a personas realizarse profundamente. A parejas que se querían pero no conseguían conjugar sus diferencias descubrir cómo vivir juntos sin pedir al otro que se convirtiera en otra persona. A personas recuperar su lugar, sus cualidades y una manera mucho más sencilla de ser ellas mismas.

Una experiencia, en particular, todavía me acompaña:
Un niño, hoy convertido en un adulto pleno, había expresado durante una meditación su deseo de esconderse bajo una piel de lobo para que le dejaran tranquilo.
La lectura de las palabras clave le trajo entonces esta respuesta, en esencia:
Disfrazarte no cambiará quién eres. Si te escondes, los demás seguirán perci_biendo tu diferencia. Pero si encarnas plenamente quién eres, con justeza, aceptación y discreción, ya no necesitas esconderte. Cada cual puede entonces encontrar su lugar, ser él mismo y sa_ber (sa-ver) convivir en el respeto. Lo esencial no es ocuparse de lo que los demás piensan de nosotros, sino ocuparse de la VIDA y ocupar plenamente en ella su justo lugar.
Esta historia resume quizá gran parte de lo que transmito desde hace treinta años.
ChakraDiaGnosis® no está ahí para fabricar una persona nueva.
Se trata de descubrir quiénes somos, comprender cómo funcionamos y atrevernos a encarnarlo en nuestra vida.
Y después de 30 años, sigue siendo para mí una hermosa aventura.