Es un representante: quien nos da una identidad en esta encarnación y nos permite experimentar concretamente la condición de Ser–Humano.
Es también coordinador y vínculo entre las diferentes dimensiones que nos constituyen: Ser, Alma y Cuerpo, y entre los tres programas que tenemos que conjugar: VIDA – Vida – vida.
Su función es situarse, discernir y tomar decisiones desde el PRESENTE, con el Presente, en el presente: en relación con la VIDA, con nuestra Presencia y con la realidad concreta de nuestra vida cotidiana.
Para poder vivir aquí, el EGO recibe necesariamente una identidad y unas condiciones particulares: ser humano, ser una mujer o un hombre, nacer en una determinada época, en un lugar, una familia y una cultura concretos, con un cuerpo, una historia y un Perfil determinados.
Todo ello le proporciona un marco, unas referencias y unos condicionamientos a partir de los cuales comienza a experimentar.
El EGO, en sí mismo, no es ni bueno ni malo. Hace con lo que recibe, con lo que comprende y con lo que puede percibir en un momento determinado. Su Perfil le da ciertas tendencias, fortalezas y fragilidades; su historia activa otras. Y en medio de todo ello, dispone de su libre albedrío.
La dificultad aparece cuando el EGO, desde ese vacío lleno de potencial, busca llenarse para tener la sensación de existir.
Puede entonces querer poseer, apropiarse, controlar, apegarse, acumular pruebas de su existencia y ocupar cada vez más espacio. Puede buscar dominar, imponer y convertirse en el centro de todo: «yo, yo…», hasta llegar a su expresión extrema, la del dictador.
Pero el mismo mecanismo puede adoptar una apariencia completamente opuesta: borrarse, someterse, dejar que los demás decidan, vivir constantemente desde «los demás primero» y renunciar a ocupar su propio lugar.
Dominar o ser dominado, imponerse o desaparecer: las expresiones son opuestas, pero ambas pueden revelar un EGO que todavía no sabe cómo ocupar su justo protagonismo.
El propósito no es, por tanto, combatir al EGO ni hacerlo desaparecer. Se trata de permitirle reconocer su justo lugar, su justo protagonismo y el programa que realmente le corresponde.
Porque puede pasar gran parte de su vida ejecutando, sin saberlo, programas familiares, educativos, sociales, culturales o propios de una época, reproduciendo lo que ha recibido o respondiendo a lo que los demás esperan de él.
El camino consiste entonces en discernir progresivamente: ¿qué me pertenece realmente?, ¿qué estoy reproduciendo?, ¿qué elijo hacer vivir?
Es ahí donde su libre albedrío adquiere todo su sentido.
El EGO puede entonces convertirse en lo que está llamado a ser: un representante, un coordinador y un ejecutor consciente, capaz de dar forma, en la materia y en la vida cotidiana, a lo que pide ser vivido y realizado.
El EGO pertenece a esta experiencia encarnada. Cuando morimos, el cuerpo y el EGO desaparecen, junto con la identidad vinculada a ellos.
Pero no todo desaparece con ellos. Según ChakraDiaGnosis®, permanecen los registros del Alma y nuestro programa de LUZ: aquello que trasciende la identidad provisional que hemos llevado durante esta encarnación.
El EGO no es, por tanto, la totalidad de lo que somos. Es quien, durante el tiempo de una vida, nos permite ocupar nuestro lugar, experimentar y actuar.
Y precisamente por eso es valioso: no porque sea el dueño, sino porque puede convertirse en el justo representante de lo que somos en la condición de Ser–Humano.
Una ciencia que ilumina el funcionamiento del EGO — del latín ego, que significa sencillamente «yo» — y la manera en que puede actuar, para que pueda hacer un justo uso de sí mismo, ocupar su justo lugar y ejercer su justo protagonismo.
En ChakraDiaGnosis®, el EGO no se considera, por tanto, algo negativo que combatir o superar. Designa el «Yo» encarnado, la persona humana en su singularidad, su identidad y su expresión, con su manera propia de ser, de actuar y de interactuar con la VIDA. Es a través de él como tomamos nuestras decisiones de Vida, ejercemos nuestro libre albedrío y respondemos concretamente a la vida que se nos presenta.
Acompaña así al EGO a reconocer su programa, a actuar desde su EJE de Luz, a encarnarlo verdaderamente en su Camino y a cumplir su destino ORIGINAL — antes que el que podría inventarse, fuera de camino, fuera de tema y fuera de la VIDA.
Viene a realizar la comunión del PRESENTE – Presente – presente:
A él le toca encarnarlo sin tratar de copiar lo que pertenece a otro. Puede observar, recibir e inspirarse, pero siempre para encontrar su propia expresión, de acuerdo con su unicidad, su programa y lo que se presenta en su vida.
Es esencial comprender que el EGO no es ni bueno ni malo en sí. Todo depende de lo que encarne, de la manera en que se sitúe respecto a la LUZ-VIDA-SER-PRESENTE, y de la forma en que viva desde el ser humano que es: hombre o mujer, con los datos propios de su nacimiento.
ChakraDiaGnosis® permite así comprender mejor quién es ese EGO, cómo funciona, tanto en el plano de su conciencia de sí como en el de su identidad personal, y realizar el justo acoplamiento entre esas dos dimensiones.
Desde ese abrazo, el EGO puede encarnar plenamente sus capacidades, sus dones y sus talentos, en el grado de evolución que ha alcanzado, y ponerlos al servicio de su programa de VIDA, en lugar de funcionar en oposición a él o de alejarse de lo que es profundamente.
No se trata de perderse en su propia historia —karma–dharma— ni de negarla, sino de vivirla, reconocerla y actualizarla, recuperando desde ella una expresión cada vez más sana, limpia y auténtica de lo que realmente es.
La Vida–historia no está escrita de una vez para siempre: se reescribe sobre la marcha. A medida que vivimos, podemos comprender y actualizar nuestra relación con los tres tiempos —pasado, presente y futuro—, transformando lo vivido para que pueda revelar cada vez más LUZ y VERDAD.
La dificultad aparece cuando el EGO busca atraer la atención sobre sí mismo, reclamar todo el protagonismo o ir a su aire, sin tener en cuenta los Universos al que pertenece, en el que participa y al que también tiene algo que dar.
El «yo primero», cuando busca su propio beneficio en detrimento de los demás, del grupo, de la sociedad o incluso del planeta, le hace perder de vista la interdependencia en la que vive. Actúa entonces como si estuviera separado del conjunto, olvidando que cada una de sus elecciones participa, de una manera u otra, en los Universos que habita.
El justo protagonismo del EGO no consiste, pues, en ocupar todo el lugar, ni en borrarse: consiste en ocupar su justo lugar. Ser plenamente él mismo, ejercer su libre albedrío y realizar su programa, permaneciendo consciente de lo que recibe, de lo que crea y de lo que da al conjunto.
Tu Perfil es el modo de empleo de tu EGO: te muestra cómo funciona, sus tendencias y cómo puede ocupar su justo lugar.
Se calcula a partir de tu fecha de nacimiento. Revela tu programa, tus cualidades, tus fragilidades y lo que has venido a realizar.
Pone de manifiesto:
El Perfil se convierte así en un referente muy concreto para conocerte y comprender cómo funcionas: no para encerrarte en lo que eres, sino para coordinarte mejor y hacer un uso más consciente de tus cualidades, tus capacidades y tu libre albedrío.
También ayuda a aceptar mejor tu manera de ser, habitarla plenamente y trabajar con ella en lugar de contra ella. Lo que podía vivirse como una debilidad, una diferencia o una dificultad puede entonces comprenderse mejor, ajustarse y, a veces, convertirse en una verdadera fuerza cuando encuentra su justo lugar y su justo uso.
Habitar mejor quien eres puede así permitirte vivir con más acuerdo, alegría y felicidad, no intentando convertirte en otra persona, sino aceptando tu nivel de evolución actual y dando progresivamente lo mejor de lo que eres, desde donde estás hoy.
Una ciencia que ilumina nuestro Camino de Vida, nos ayuda a ejercer mejor nuestro libre albedrío y nos acompaña hacia elecciones más conscientes, justas y fecundas.
Se basa en la lectura:
podemos poco a poco ver de otro modo, renovarnos y dar un movimiento más justo a nuestro día a día.
Vivir desde el Amor.
Co_nocer (nacer).
Abrirse a la VIDA.
Y atreverse a vivir de verdad.