La VIDA, la Vida, la vida: tres programas, tres dimensiones, tres realidades que el Ego ha de vivir, coordinar y conjugar en el presente, gracias a su libre albedrío y haciéndolo lo mejor que puede.
En ChakraDiaGnosis®, VIDA, Vida y vida no se escriben de la misma manera porque no designan exactamente la misma dimensión.
Tres escrituras para distinguir tres dimensiones que habitamos simultáneamente, que son interdependientes, se responden y se actualizan continuamente unas a través de otras.
Distinguirlas permite comprender mejor lo que nos sobrepasa, lo que pertenece a nuestro recorrido y lo que hacemos concretamente con ello en nuestro día a día.
La VIDA, en mayúsculas, designa la dimensión más vasta: el Universo, sus leyes, sus ciclos, sus principios y el orden vivo en el que estamos inscritos.
No estamos separados de ella. La VIDA nos precede, nos atraviesa y continúa más allá de nuestra sola historia personal. Permanecemos en la VIDA como la VIDA permanece en nosotros, y estamos aquí para encarnarla.
Nos bañamos en ella, nos infunde, y es viviéndola plenamente como podemos verdaderamente gozar de ella: vivir la comunión del Infinito en lo finito, y darle forma a través de nuestra propia Vida.
Nos confronta también con lo que ES, independientemente de lo que hubiéramos querido, imaginado o previsto.
Aprender a leer la VIDA es aprender progresivamente a reconocer sus leyes, sus movimientos y las informaciones que nos da para orientarnos mejor, ajustarnos y participar conscientemente en lo que está vivo.
La Vida, con mayúscula, designa nuestra trayectoria personal: nuestra alma, nuestra historia, nuestro karma-dharma, nuestras experiencias y el camino particular que nos toca recorrer.
Comprende lo que hemos recibido, encontrado, desarrollado o interrumpido, lo que tenemos que liberar o poner de nuevo en circulación, así como los dones, cualidades y posibilidades que hemos venido a actualizar y a encarnar.
Es nuestra manera singular de ocupar un lugar en la VIDA.
La vida, en minúsculas, es la de cada día: nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestros actos, nuestras elecciones, nuestras relaciones, nuestro trabajo y nuestra manera de utilizar nuestro libre albedrío.
Es allí donde lo que hemos comprendido se encuentra con la realidad.
La vida cotidiana es nuestro terreno de experiencia, de verificación y de realización.
No decidimos todas las circunstancias que la VIDA pone en nuestro camino, pero podemos discernir cómo responder a ellas y qué uso hacer de lo que somos.
Ahí reside nuestro poder de acción.
VIDA, Vida y vida nunca funcionan por separado.
La VIDA nos informa.
Nuestra Vida nos permite experimentar esa información a través de nuestro recorrido.
Nuestra vida cotidiana le da forma mediante nuestras elecciones, nuestras palabras y nuestros actos.
Lo que se juega en una dimensión repercute en las otras.
Una dificultad encontrada en nuestra vida cotidiana puede revelar algo de nuestra Vida. Una transformación de nuestra Vida puede cambiar nuestra manera de vivir. Y una mejor comprensión de las leyes de la VIDA puede permitirnos mirar de otro modo lo que atravesamos.
Por eso, en ChakraDiaGnosis®, no buscamos necesariamente actuar directamente allí donde aparece una dificultad. Otra dimensión puede convertirse en el punto de apoyo que permite al conjunto reajustarse.
La VIDA se expresa a través de nuestra Vida y toma cuerpo en nuestra vida cotidiana.
ChakraDiaGnosis® es una Escuela de la VIDA cuya enseñanza pone constantemente estas tres dimensiones en relación.
Este trabajo se desarrolla progresivamente a lo largo de los tres niveles:
El movimiento se amplía así progresivamente: experimentar, comprender, encarnar.
Cada encuentro se apoya en un tema preciso que permite poner VIDA – Vida – vida en relación con lo que cada uno vive en el presente.
La meditación abre el espacio.
Los códigos dan acceso a la información.
Las palabras clave y la enseñanza permiten leerla, comprenderla y ponerla en perspectiva.
La información no se busca: se recibe y se recoge. No procede únicamente del intelecto ni se construye a partir de lo que ya creemos saber.
Cada uno recibe una información que le es propia, participando a la vez en una dinámica en la que las respuestas de unos pueden iluminar también al conjunto del grupo.
La enseñanza ayuda entonces a discernir:
Porque no todo hay que transformarlo. Se trata más bien de reconocer lo que el presente pide, qué respuesta podemos darle y, desde ahí, despertar nuestra conciencia para habitar mejor quienes somos, gracias a la coordinación del Ego.
Es aquí donde el Ego recupera su justa función.
No tiene que controlarlo todo ni encontrar solo las respuestas. Puede desarrollar su capacidad de recibir la información, discernir dónde actuar y ejercer su libre albedrío con más justeza, para desplegar su programa, como un pergamino, a lo largo de su camino de Vida.
A él le corresponde permanecer atento para no estar fuera de tema, fuera de camino o fuera de sí mismo, y seguir así coordinando mejor lo que ha venido a vivir, a encarnar y a realizar.
Comprender dónde ajustar nuestro comportamiento, dónde continuar lo que ya funciona y dónde detener lo que ya no está vivo permite progresivamente poner nuestra Vida al día en la realidad del presente.
Lo que se recibe y se comprende durante un taller vuelve así a la vida cotidiana, allí donde cada uno puede experimentarlo y verificar sus efectos.
La VIDA nos informa.
Nuestra Vida nos revela.
Nuestra vida cotidiana nos permite responder.
Y es en ese presente, por nuestra manera de ser, de elegir y de actuar, como podemos progresivamente dar forma a lo que somos y ocupar nuestro justo lugar en la VIDA.