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Los tres niveles: la Obra en Negro, en Blanco y en Rojo

Tres momentos de un mismo camino, heredados de la tradición alquímica — no tres diplomas.

Los 3 niveles de la enseñanza

La enseñanza fundamental de ChakraDiaGnosis® se despliega en 3 niveles, que acompañan un camino progresivo de transformación interior hasta poder manifestarlo en nuestra vida. Cada uno corresponde a una etapa esencial: maduración, transmutación y equilibrado, que permiten al SER —lo más íntimo de nosotros, donde reside nuestro Deseo Profundo de Ser— revelar progresivamente todo su potencial, mientras el Ego lo coordina, le da forma y lo lleva hasta la encarnación de AQUELLO.

Del mismo modo, funcionamos a través de tres programas simultáneos, cada uno de los cuales influye en nuestro camino de evolución.

  • el de nuestra personalidad y cuerpo físico,
  • el de nuestra historia con los tres tiempos (pasado / presente / futuro), ya sea en esta vida o en todas las vidas,
  • el programa de Luz, donde nuestra raíz es nuestro don original.

Nos corresponde a nosotros fecundar el programa historia y el programa personalidad / cuerpo para concebir, gracias a la vida cotidiana, nuestra versión Luz, la que tenemos que encarnar.

En cada encuentro, de una manera u otra, eso nos permite utilizar los programas sanos ya presentes en nosotros y, cuando es necesario, reprogramar, reordenar y realinear lo que se ha apartado de ellos — no en función de lo que se espera o se quiere de nosotros, sino de acuerdo con lo que somos profundamente.

Poco a poco se revela entonces la posibilidad de distinguir dos caminos:

  • el camino indirecto, que pasa por el karma y el dharma para iluminar, decidir y reactivar la circulación de la Luz allí donde ya no circula con justeza;
  • el camino directo, que se alinea con la VIDA y permite dejar circular con más justeza lo que somos, en el nivel en que estamos y según las circunstancias.

Una vía de transmutación interior

ChakraDiaGnosis se inscribe en una verdadera alquimia de la VIDA en nuestra Vida gracias a la vida cotidiana.

Enseña cómo atravesar las distintas fases de la transmutación gracias a las palabras clave, que actúan como puertas, pasajes y agentes de transformación.

Para gozar plenamente de ser humanos, tenemos que disolver nuestros mecanismos de sufrimiento, sin confundirlos con el dolor, aunque en ciertos momentos ambos puedan coexistir. El dolor acompaña a la herida y se calma con su curación; el sufrimiento, en cambio, puede seguir rascando la herida y mantener la llaga abierta. A nosotros nos toca reconocer ese mecanismo, decidir no alimentarlo más e ir más allá de nuestros deseos inmediatos y pasajeros, para discernir lo que verdaderamente nos hace bien y nos devuelve al acuerdo con la VIDA.

Se trata entonces de ponernos al día con nuestro karma, de reencontrar, comprender y poner en práctica nuestro dharma, pero también de nutrirnos del Dharma de las Enseñanzas transmitidas por quienes, con su realización, dejaron huellas para ayudarnos a atravesar la oscuridad y reconocer el CAMINO DE LUZ.

Y, más allá del karma y del dharma, el camino directo nos invita a reencontrar nuestra esencia primordial y a dejar que ocupe su justo lugar en nuestra Vida, en el nivel en que estamos y según las circunstancias. Nuestro Deseo Profundo de Ser puede entonces volver a la superficie, revelarse y encontrar su expresión en nuestra vida.

Este movimiento permite reencontrar, compartir y saborear más profundamente la paz, la armonía y la sinceridad.

Este lenguaje es un sistema que traduce - descodifica - re-or-dena

Nos indica dónde estamos con nuestra esencia, que es nuestro Deseo Profundo de Ser. Las palabras clave (lenguaje arcoíris) permiten comunicar entre el Deseo Profundo de Ser que somos y «nosotros» en nuestra cotidianidad. Son un pasaje de la Luz para actualizarnos y dejar de perder tiempo y de multiplicar la falta de amor o el no-Ser.

Para ello, durante los talleres practicamos una meditación guiada, tras la cual cada persona escribe un texto breve, del que se extraen las palabras clave, después descodificadas y traducidas a un lenguaje cotidiano para hacer su sentido concreto y aplicable.

Esa descodificación le revela lo que necesita en ese momento de su Vida, para su desarrollo, su evolución y su realización, en concordancia respetuosa con quien es.

Gracias a esta Ciencia, al Conocimiento y a este lenguaje, podemos ceñirnos a lo posible y lo probable, sin perdernos en interpretaciones, proyecciones o suposiciones, y respetando en todo momento la edad, el género, el grado y el nivel de evolución de cada persona.

Así, cada uno puede reencontrar el verdadero sentido de la Vida desde donde se encuentra, dejando que se revele y se manifieste su eje de LUZ: el Camino que toma forma y se encarna en la realidad de su vida cotidiana.

Este lenguaje permite así organizar nuestra Vida ordenando nuestras formas-pensamiento de acuerdo con la Ley Universal, explicada, declinada y transmitida de distintas maneras — a través del Karma, la Ley energética, las Leyes de Amor y de Sabiduría, etc.

Y ello en todos los niveles de nuestra experiencia: práctico, emocional, intelectual, mental, espiritual y AMOR.

Podemos así realizar, lo mejor posible y en la medida de nuestras posibilidades, el arte de vivir: habitar más conscientemente lo que somos, hacer buen uso de ello y expresarlo a diario.

La Alquimia de la Vida nos enseña cómo realizar las distintas fases de la transmutación gracias a las palabras clave, que son a la vez las «puertas» (palabras) / (portavoces) de la LUZ, del Ser, el mensajero / pasaje y el agente de la transmutación.

Los códigos transmitidos desde la Fuente, el Ser de Luz y los Guías de Amor nos indican el camino para realizar mejor la obra que nos corresponde, a partir de la comprensión, la aceptación y el desarrollo de «quién» somos de origen y con nuestra base actual. El proceso se efectúa en 3 pasos, en tres niveles, en Trinidad.

Para Gozar de Ser Humano, debemos disolver nuestros mecanismos de sufrimiento, ponernos al día con nuestro Karma y recuperar nuestro Dharma, la Sabiduría incluida, y nuestra esencia primordial. Este movimiento permite reencontrar, compartir y Gozar de la Paz, de la Armonía y de la Sinceridad.

Enseñanza de los 3 niveles de transmutación

Primer nivel: Obra en Negro

Putrefacción — reconocer, desprenderse, liberar: reencontrar al NIÑO REAL.

  • Reconocer la muerte que conduce a la muerte — entendida aquí como no-Vida — y diferenciarla de la muerte que abre a un nacimiento, un despertar, una transformación y más Vida.
  • Identificar los mecanismos de apego, de enganche y de mantenimiento del sufrimiento.
  • Desprenderse, soltar y liberarse de los condicionamientos fabricados para dejar que vuelva a la superficie el Deseo Profundo de Ser que somos.
  • Practicar el PER_DÓN y recono_cer, desarrollar y poner en obra nuestros DONES.
  • Cono_cerse, escuchar verdaderamente la VIDA y abrirse a (re)nacer en los distintos aspectos de nuestra Vida.
  • Reencontrar la Alegría, la capacidad de asombro y el candor del NIÑO vivo en nosotros, no pasando de una edad a otra como si la anterior debiera desaparecer, sino permitiendo que todas nuestras edades sigan vivas, convivan y se integren en nosotros.
  • Permitir la Unión Ser / Ego y encarnarla en la vida cotidiana, con toda Gracia.
  • Poner en práctica: «NO HAGAS A LOS DEMÁS LO QUE NO QUIERES QUE TE HAGAN A TI.»
  • Renunciar al protagonismo egoico, no para borrar el Ego, sino para encarnarlo con dignidad, en su justo lugar: ni más, ni menos.

Reencontrar al NIÑO REAL

El trabajo se apoya en los 7 chakras y la Lectura de Perfil, para conocerse mejor, comprender lo que hemos recibido y construido, y hacer las paces con nuestros padres, nuestra historia y nuestra manera de entrar en relación con los demás.

Reencontrar al NIÑO REAL en uno mismo, el que permanece vivo bajo los condicionamientos, las heridas y los mecanismos de sufrimiento, más allá de todo lo que hemos ido aprendiendo a ser para adaptarnos.

Permitirle recuperar su justo lugar: ni abandonado, ni todopoderoso, ni encerrado en sus heridas, sino acogido e integrado en el Ser que llegamos a ser.

Es desde esa base viva desde donde puede comenzar la etapa siguiente: crecer sin perdernos, abrirnos a la experiencia y llegar a ser el Alumno capaz de encontrarse con el Maestro en sí mismo.

Segundo nivel: Obra en Blanco

Purificación — pacificar, discernir, elegir, caminar: reencontrar al ADOLESCENTE REAL.

  • Pasar del peregrino que deambula al Peregrino que Camina.
    Ya no avanzar simplemente al capricho del viento, de nuestros deseos, de nuestras ganas de libertad o mariposeando de una experiencia a otra, sino Caminar en conciencia, descubriendo y encarnando el verdadero sentido de la Libertad.
  • Reencontrar al ADOLESCENTE REAL, en PAZ con la Vida, con el otro y con todo lo que existe: capaz de enriquecerse con el conocimiento y la experiencia de los MAYORES, conservando a la vez la audacia, el impulso y la temeridad de explorar por sí mismo.
    No se trata ni de repetir ciegamente lo transmitido, ni de destruirlo con el pretexto de que lo anterior sería viejo o estaría superado, sino de recibir, experimentar y dar continuidad a la VIDA, haciendo evolucionar lo que pide evolucionar.
  • Pasar de la revolución a la RE-LOVE-CIÓN: soltar la rebeldía que busca ser reconocida, demostrar su valía u oponerse para existir, para abrir otro espacio de RE-CONO-CIMIENTO — un encuentro consciente, con base, fundamento y vivencia con la VIDA misma, presente en uno, en el otro y en el TODO.
  • Dejar que se revele el verdadero sentido de la Libertad: desarrollar nuestra capacidad de discernir y de hacer buen uso de nuestras elecciones, soltando la rebeldía que destruye o separa. Ser libre no consiste simplemente en hacer lo que uno quiere, sino en encarnar realmente nuestro libre albedrío y responder de lo que elegimos.
  • RESPONDER EN LUGAR DE REACCIONAR.
    Aceptar que el error, el enfado y el miedo puedan aparecer y reconocerlos como testigos que nos indican dónde la VIDA pide ser mirada, comprendida y reactivada. Nuestro libre albedrío interviene entonces: ¿podemos escuchar lo que nos muestran o dejar que gobiernen nuestra manera de ser? Cuando toman el mando, alimentan la separación con nosotros mismos, con los demás y con la VIDA.
  • Vivir en lugar de estar ebrio — y no seguir durmiendo en la cizaña.
    Salir de lo que nos adormece, nos desvía o nos mantiene en la ilusión, para recuperar Presencia, discernimiento y capacidad de elección.
  • Dejar que la SALUD Sea.
    Soltar progresivamente nuestro hábito de alimentar la dualidad por la dualidad misma —luchas, oposiciones y reivindicaciones—, nuestros mecanismos de sufrimiento y tanto la desvalorización como la sobrevaloración o el culto a la materia, al cuerpo y a todo lo físico y material. Pero también reconocer las prisiones de comodidad en las que podemos encerrarnos y que, bajo una apariencia de confort o de seguridad, a veces nos hacen dar la espalda al AMOR VERDADERO y mantienen, de una manera u otra, el dominio de la en-ferme-dad.
  • Comprender que la vida no es ni un duelo, ni un combate, ni una lucha. ¿Dónde está realmente el enemigo? Se trata ante todo de dejarse amar: si nosotros somos nuestro primer punto de partida, ¿cómo podríamos reconocer verdaderamente el Amor sin abrirnos a recibirlo y a vivirlo en nosotros? Y, desde ahí, sa_ber (sa_ver) reconocer el Amor, cuidarlo y dejarlo circular, renunciando a las distintas formas de maltrato — hacia uno mismo, hacia el otro y hacia la VIDA.
    La Trinidad puede entonces recuperar su función de guía y permitirnos gozar de la continuidad de la VIDA en todas sus dimensiones: entre las generaciones, entre los géneros y en todo lo que engendramos, creamos y transmitimos.
  • Poner en práctica: «AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO.»
  • Abrir, desarrollar y encarnar la COMPASIÓN.

Reconocerse y hacer buen uso de nuestra energía

Reconocerse a través de las energías de los 7 chakras, de los 12 meridianos y de los órganos correspondientes. La enseñanza pone aquí en relación los principios procedentes de la Medicina Tradicional China con la lectura de la carta energética de los chakras, para comprender mejor cómo se organiza, circula y se expresa nuestra energía.

Comprender igualmente dónde gastamos inútilmente nuestra hermosa energía:

  • en reclamar existir,
  • buscar la excitación o el conflicto,
  • querer demostrar nuestro valor o nuestra superioridad,
  • mendigar reconocimiento o amor,
  • aferrarnos a nuestras ideas y teorías idealistas para rehacer el mundo,
  • o incluso perdernos en la comparación, la desvalorización o la sobrevaloración.

Esa energía puede entonces dedicarse con más justeza, discernimiento y eficiencia a re-co_nocer (nacer), desarrollar y poner en obra nuestros DONES.

Desarrollarlos con nobleza, sabiendo también recibir lo que nos precede: escuchar a nuestros MAYORES, honrar su experiencia, inspirarnos en ella sin reproducir sus errores y, con gratitud, asimilar lo que ya han experimentado para no tener que partir siempre desde el punto de partida.

Así, la experiencia recibida no nos encierra en el pasado: nos hace ganar tiempo, nos da un punto de apoyo y nos permite seguir haciendo evolucionar la VIDA.

La segunda etapa de la obra: el encuentro del Alumno y del Maestro en sí mismo

Es probablemente una de las etapas más delicadas: el Adolescente puede creerse listo demasiado pronto y, sin darse cuenta, entrar en rivalidad con el Adulto — y, por tanto, en realidad, con su propia etapa por venir, la que ya está madurando en él.

Lo que se juega interiormente en el encuentro entre el Alumno y el Maestro en sí mismo puede entonces desplazarse y proyectarse en la relación exterior: con un adulto, un docente, un responsable, un padre o cualquier persona que ocupe momentáneamente un lugar de autoridad o de transmisión.

Lo que está en juego no es ni someterse, ni rivalizar, ni ocupar prematuramente el lugar del otro, sino sa_ber recibir, discernir e integrar lo que puede sernos transmitido, prosiguiendo a la vez nuestra propia experiencia.

El Adolescente REAL puede así honrar lo que le precede sin someterse a ello, experimentar por sí mismo sin rechazarlo todo y madurar sin necesidad de demostrar que ya ha llegado. La rabia puede entonces dejar paso al coraje, la PAZ encontrar el espacio para emerger y la SABIDURÍA comenzar a tomar forma.

Es así como el Alumno prepara progresivamente en él al Adulto capaz, a su vez, de hacerse responsable de lo que sabe, de lo que hace y de lo que transmite; de elevar su conciencia y de dejar emerger verdaderamente su Deseo Profundo de Ser, sin perderse en la excitación de sus deseos inmediatos y pasajeros, ni en la necesidad de crear, alimentar o mantener el conflicto para sentir que existe.

Tercer nivel: Obra en Rojo

Realización — asumir, encarnar, engendrar, transmitir: llegar a ser el ADULTO REAL y revelar al MAESTRO EN SÍ.

  • Reencontrar el verdadero sentido de la FELICIDAD: no como la satisfacción momentánea de nuestros deseos, sino como una manera de habitar plenamente lo que somos y de cuidar la VIDA.
  • Ser de nuevo el ADULTO REAL y feliz, capaz de engendrar la Luz con su pensamiento, su palabra y su acción. Un Adulto que goza de ser Luz en Sí, ama la VIDA y asume la responsabilidad de cuidarla.
  • Aceptar, respetar y responder de nuestras decisiones, verificando su coherencia y sus posibles efectos inducidos, cuidando el Deseo Profundo de Ser de cada uno y favoreciendo su florecimiento sin decidir en su lugar.
  • Pasar progresivamente del dominio de sí al dominio de nuestros DONES: seguir desarrollándolos, perfeccionándolos y puliéndolos; sa_ber ponerlos al servicio y después transmitir nuestro saber hacer adaptándolo a quien escucha, ve, siente y recibe.
  • Profundizar e integrar lo que son la Vida, el nacimiento y la muerte, el Karma, la estima de sí, el Amor, la Compasión y la Sabiduría de la Vacuidad *, no solo como conocimientos, sino en nuestra manera de vivir y de actuar.
  • Tomar conciencia de que, seamos o no conscientes de ello, siempre somos CO_CREADORES. La cuestión es: ¿CO_CREADORES de qué? Cuanto antes tomemos conciencia de aquello que estamos alimentando, generando y manifestando, antes podremos elegir y participar conscientemente en la DICHA de todos, la PAZ en la Tierra y una humanidad sana.
  • Reconocer al MAESTRO EN SÍ: no como el que lo sabe todo o se sitúa por encima, sino como el que se vuelve responsable de lo que sabe, de lo que engendra y de lo que transmite, siendo a la vez capaz de escuchar, profundizar y dejarse transformar.
  • Poner en práctica: «AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO, COMO YO OS HE AMADO.»
  • Abrirse a la VACUIDAD, no como un vacío que llenar, sino como un espacio liberado de las fijaciones y los aferramientos, que permite una relación más vasta, más libre y más justa con uno mismo, con el otro y con la VIDA.

Este tercer nivel se apoya en particular en el *Lojongel entrenamiento de la mente y del corazón procedente de la enseñanza budista —**, puesto en relación con la enseñanza ChakraDiaGnosis®.

Para mí, esta enseñanza es una bendición. Sigue emocionándome poder continuar descubriéndola, profundizándola, compartiéndola y transmitiéndola, adaptada a ChakraDiaGnosis®. Es también de ese encuentro de donde brotó una parte esencial de lo que vivo, encarno y enseño hoy. Le estoy profundamente agradecida, llena de Gratitud y de ALEGRÍA.

Gracias a la VIDA.

Una Escuela de transformación, de transmutación y de RE_NACIMIENTO

A lo largo de los niveles, la Escuela se convierte en un espacio donde cada uno está invitado a revelarse en su Luz, transformarse y transmutarse para reencontrar su justa Armonía.

No se trata simplemente de acumular conocimientos, sino de poner al día nuestros códigos, gracias a las informaciones recibidas, a la experiencia vivida y a su puesta en práctica.

Cada encuentro aporta lo que es necesario en el momento presente.

La VIDA nos informa.
Nuestra respuesta nos revela dónde estamos.
La enseñanza nos permite comprender.
Y nuestro día a día se convierte en el lugar donde verificamos, experimentamos y encarnamos.
¡A nosotros nos toca estar en forma para dar forma a lo que somos y, desde ahí, vivir plenamente en Gracia!

Así, progresivamente, lo que ha sido liberado, discernido y realizado a lo largo de las tres Obras, con el florecimiento de nuestras tres edades — el NIÑO, el ADOLESCENTE y el ADULTO — que siguen vivas, maduran y se acuerdan en nosotros, puede tomar cuerpo en nuestra Vida.

La Luz, el Verbo — la Palabra, y nuestra Sabiduría unida al AMOR nos devuelven entonces nuestro verdadero PODER: el de Ser plenamente la Bella Per_Sona que somos, de acuerdo con nuestro programa original de VIDA, nuestro recorrido y la realidad cotidiana que nos toca vivir.

Podemos entonces dejarnos impulsar por nuestro Deseo Profundo de Ser, sin perdernos en la multitud de nuestros pequeños deseos pasajeros. No se trata por ello de volverse asceta ni de renunciar a los placeres de la vida: un trozo de chocolate puede ser delicioso; la tableta entera, y corremos el riesgo de no cuidar ya ni del chocolate… ¡ni de nosotros mismos!

Todo es cuestión de discernimiento, de justa medida y de buen uso de nuestra Libertad.

Así es como la transformación no se queda en un conocimiento o una experiencia puntual: se convierte en una manera de Ser, de Vivir y de engendrar la VIDA.